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viernes, 22 de mayo de 2015

Homenaje a Juan Salazar

El viernes 22 de mayo, a las 10 de la noche, tendrá lugar un homenaje al cantautor Juan Salazar, en La Barrica del Roble Literaria (c/ Pintor Julio González 5, Oviedo), con el siguiente

Programa:
  • Preludio de Juan Salazar a la guitarra con sonido del CD Pléyades (reproductor)
  • Saludo de Celso Peyroux y lectura del texto literario
  • Descubrimiento del Cuadro cubierto con la bandera de Asturias (Laura García)
  • Palabras de Juan Antonio Brañas (Tenor)
  • Palabras de Carlos Feijóo
  • Lectura del poema: “Guitarra, cuerpo de mujer” de Celso Peyroux, leído por el autor con música de Juan Duande
  • Palabras Leídas por César del escritor Javier Lasheras
  • Palabras de Jesús Angel Arévalo (Director de orquesta y compositor)
  • Tema del Duo Duande (Juan y Elena): 
  • Canción de Juan A. Brañas.
  • Lectura del poema La casada infiel de F. García Lorca (C. Peyroux) acompañado por Juan Duande a la flauta o guitarra
  • Tema del Duo Duande: Canción de Juan A. Brañas. Romance sonámbulo de F. García Lorca, “Verde que te quiero verde” (C. Peyroux y Juan)
  • Tema del Duo Duande: Thamar y Amnón de F. García Lorca (C. Peyroux y Juan Duande) Juan Antonio Brañas
  • Resto de la velada a cargo del Duo Duende

*Es posible la incorporación del prestigioso guitarrista Santos
*Se pondrá a la venta el CD PLÉYADES editado por Juan Salazar y Celso Peyroux para el proyecto solidario "Haití, morir en el río"

Organizado por todos sus amigos, amigas y admiradores. Coordinado por Celso Peyroux.

lunes, 23 de febrero de 2015

Juan Salazar, un poema del Romancero Gitano

Se murió un guitarrista limpio de corazón,
ligero de equipaje y generoso.

Celso Peyroux y Juan Salazar

“…Lo demás era muerte/ y sólo muerte/ a las cinco de la tarde…” Como en los versos de García Lorca -en la mortal cornada de su amigo Ignacio Sánchez Mejías-, el guitarrista y “…Compañero del alma, compañero” Juan Salazar Hernández se nos moría –con sus setenta años y al verde, verde limón- de la enfermedad que señala el zodiaco en noches de cielo eterno mientras Las Pléyades cantaban la canción del olvido.
Aunque nacido en León,  rezumaba asturianía en su sangre gitana y su Oviedo querido lo llevaba siempre a su lado. Venido al mundo para ser diestro con la guitarra en la mano -de igual manera que su hermano Pepín, dos artistas de la ciudad-, su madre Victoria -La Chatina- le había enseñado el embrujo y el sortilegio del flamenco para cantar, vestir, dialogar, palmear y sobre todo para sacar de su arpa mágica lo más profundo y sutil de tan bello instrumento.
Por mar y por montañas: “Verde que te quiero verde/ verde viento, verde ramas…” había viajado por España, Europa y América con sus recitales y grupos de flamenco entre ellos el de Lola Flores, por cuya “Faraona” sentía una verdadera devoción. Juan Salazar tenía cita todos los viernes en la vinoteca “La Barrica literaria” donde era querido y admirado tanto por su toque flamenco como por sus rumbas que cantaba con gran gusto y maestría al tiempo que interpretaba canciones sin fronteras a medida que se las iban solicitando los espectadores. Pero lo que más gustaba en su rincón de poemas, “palos”, vinos y viandas era su alma exquisita, su gracia, su don de gentes y su generosidad.
Juntos colaboramos en nuestro álbum poético-musical dirigidos por el maestro Jesús Ángel Arévalo con siete baladas de amor plenas de versos y diapasones. Y una tarde de estío, como Cástor y Pólux de la mano, lo fuimos a presentar, en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA junto a Juan Antonio Brañas, Carlos Feijóo y Javier de Lasheras.  Lo habíamos titulado “Pléyades” y en el disco se recogían poemas y romances de la Andalucía profunda y luminosa con toques de: alegrías, farrucas, soleares, cañas, zorongos y guajiras y “Haití, mon amour” en el recuerdo.
Juan Salazar –humilde y “ligero de equipaje”-era un cristiano evangélico profundo y en todo momento daba santo y seña de cualquier tipo de pasajes de la Biblia. Era un enamorado de la poesía de San Juan de la Cruz, los hermanos Machado y Federico García Lorca. Su poema preferido era "Thamar y Amnón" de resonancias bíblicas en tiempos del rey David. Con paciencia y estudio, había armonizado y adaptado para la voz del rapsoda diferentes poemas depositando en cada versión un gran sentimiento.
El destino nos cruzó en la senda de la vida muy tarde. Hubiéramos cantado, tañido, leído, bailado con miradas al Aramo, Sobia y Peñaubiña y sobre todo, con visiones al barro mal cocido y a la misteriosa luminaria que llevamos dentro porque Juan era un sabio de sentencias precisas y preciosas. Así y todo, aun tuve tiempo de contemplar su alma encendida de amor y de esperanza.
La Barrica Literaria está de luto pero, con la rama verde del olmo de Machado, volverá a sonreír con el milagro de la primavera y el recuerdo que quedará en sus amigos mirando su rostro en un cuadro y “…su voz de clavel varonil…”.
“…Tres golpes de sangre tuvo/ y se murió de perfil…” al igual que lo hizo su primo Antoñito el Camborio, otro moreno de verde luna y “…viva moneda que nunca/ se volverá a repetir…”. Amén.
Celso Peyroux

Celso Peyroux y Juan Salazar