Las Rutas de los Castilletes: Las Calizas

LA RUTA DE LAS CALIZAS
Pedro Fandos Rodríguez y José Antonio de San Antonio, geólogos 
Chema Ordóñez, historiador

Equipo documental del Grupo Coleccionista Minero Investigador
Actas del Congreso Internacional sobre Patrimonio Geológico y Minero
Lisboa 2002


LA BANDA DE RIOSA

"Esta gran faja tiene otras secundarias, cual es la que cruza
las montañas de Olloniego y Tudela, penetra en la Rebollada de Mieres y,
atravesando Morcín y Riosa, termina en la Sierra del Aramo"
Máximo Fuertes Acevedo, 1884

Excepto en el tercio final, toda la ruta sigue la llamada Banda de Riosa, el fenómeno geológico más inexplicable de la Cuenca Carbonífera Central desde el punto de vista estratigráfico como desde el punto de vista tectónico. Estratigráficamente se trata de paquetes de imposible correlación con los conocidos en el resto de la cuenca; tectónicamente se interpreta como una increíble falla cabalgante que hizo que enormes moles calizas se echaran sobre los terrenos hulleros llegando incluso cubrirlos parcialmente. Hasta bien pasado el ecuador del siglo XX no tuvo explicación geológica satisfactoria toda esta Banda de Riosa.
¿Cómo supieron los intrépidos exploradores decimonónicos que perforando en la cabecera de aquellos valles, tras las moles calcáreas encontrarían carbón? La respuesta está en los mapas pues sin duda lo supieron gracias a la prolongación cartográfica de los yacimientos primitivos de más fácil localización, uno el del Viso, a orillas del Nalón; otro el de Llamas, a orillas del Caudal.
La denominada Banda de Riosa se ha dividido en cinco paquetes hulleros, denominados de muro a techo, es decir, en el mismo sentido de su sedimentación  como paquete "Canales", la base productiva de toda la zona, con un espesor medio de 750 m y hasta 16 capas de carbón en su seno, Paquete "Pudingas", con un espesor medio de 700 m, formado casi en su totalidad por la roca que le da nombre, proveniente de primitivos ríos y deltas de hace más de 300 millones de años; contiene en su seno hasta 5 capas explotables (Un buen relato de estos sucesos nos lo permiten J. Truyols y otros autores en las actas del 10º Congreso Internacional del Carbonífero, celebrado en España en 1983 y publicadas por el IGME). En tercer lugar "Esperanza" que contiene también varias capas de carbón, entre otras las del Grupo Blancura; por último, los paquetes "Ablanedo" y "Grandiella" con incidencia minera despreciable frente a los anteriores. Todos ellos forman una banda continua de 15 km que discurre entre El Viso y Riosa definiendo un gran arco que opone su curvatura a la famosa Rodilla Astúrica. A lo largo de esta banda, iremos viendo las numerosas minas que se abrieron, al menos desde el año 1840 y los pozos que se perforaron en el siglo XX. Citándolos en un recorrido NE-SW serán: San Julián de Box, San José de Olloniego, Llamas, Nicolasa y Montsacro. Todos ellos pertenecieron a empresas diferentes y sin embargo tienen una característica que los homogeneiza: todos fueron abiertos en la misma posición estratigráfica, concretamente entre los paquetes "Pudingas" y "Canales". Por una extraña casualidad el orden citado coincide en cierto modo con su orden de apertura: el más antiguo fue el de Box y el más joven el del Montsacro.

TUDELA VEGUÍN: POZO DE BOX Y MINA EL CESTU

Las minas de San Julián de Box se abrieron inmediatamente detrás de la garganta calcárea que la Caliza de Montaña forma en la zona de Entrepeñas, unos metros arriba de Tudela Veguín, en el valle de Fuentes Calientes. Las ruinas del pozo nos muestran una estructura arquitectónica que evoca construcciones ya casi centenarias. La fecha de una vieja chimenea de ladrillo así nos lo confirma: 1903 (Si dicha fecha correspondo a la del pozo, estamos sin duda ante los restos del pozo hullero vertical mas antiguo de la cuenca central asturiana. Este dato podría terciar en la polémica entre si es el pozo Entrego o es el Fondón el más antiguo.)


Tarjeta con la chimenea de las minas de San Julián del Box

Aun así, la historia de la minería en este pequeño valle se remonta mucho más atrás. Nace al menos en 1840 con un grupo de financieros ingleses que daría lugar cuatro años después a la constitución de la Asturian Mining Company. AMC. En la etapa intersecular sería la Compañía General Minera, CGM, con capital francés y domicilio en París, la que actuaría como auténtica promotora de estas minas. La CGM destinó a ello importantes inversiones para dotar de infraestructuras a dicha zona, algunas de las cuales tenemos ahora ante nosotros: castillete de obra (único en Asturias), lavadero, plano inclinado, cargaderos, oficinas, cuarteles, los restos del viejo puente sobre el Nalón, etc.(J.A Martín García, José Fermín Pálido y J. R. Piquero (1998) recogen la historia minera de la parroquia de Box en "El libro de Box - Tudela Veguín". Ver también Coll & Sudriá (1987) "El carbón en España, 1770-1961. Una historia económica", y por Rafael Anes (1997) en "Asturias, fuente de energía" tomando datos de los anteriores.)
En 1989 nace la Sociedad Anónima Tudela Veguín, que estaba llamada a ser la empresa más importante de la localidad o incluso una de las principales de España en su género. Nace con el fin de fabricar cementos en un lugar que reunía las mejores condiciones para ello: caliza de la Peña del Gallo, arcilla en el Barrero, combustible en los carbones de Box y, por último, un fácil transporte gracias a la inmediatez de la vía terrea. Un paseo por Tudela Veguín nos permite comprobar cómo la Fábrica llenó la localidad con una impronta de la que son aun testigos numerosas construcciones: los Cuarteles de la Mina, el Chalet del Ingeniero, el Grupo Santa Bárbara, oficinas, colegios, etc. (ibídem pag. 132-137)


En 1962, la gran empresa cementera, con todas sus necesidades energéticas cubiertas desde la central de Lada, traspasa las concesiones hulleras a la nueva compañía Hulleras de San Julián de Box, las explotaciones continúan bajo esta nueva razón social si bien sólo durante cuatro años. Posteriormente aun se habrían de producir breves repuntes productivos en el valle de Fuentes Calientes, principalmente de la mano de Carbones de Tudela Veguín S.A., también llamada Mina Confiada 2ª o Mina El Cestu. Fue un pozo plano que se abrió sobre la ladera izquierda, a unos 300 m aguas abajo del viejo castillete de Box. Tuvo cinco plantas y en la más baja se viviría el 4 de septiembre de 1985 un drama que significaría el principio del fin de la minería en este pequeño afluente del Nalón. Aquél día, en la capa 1a Generala (La capa explotada en toda esta zona con el nombre de 1ª Generala no tiene nada con la famosa de igual nombre en el resto de la cuenca central.) se produce un derrabe que atrapa a cuatro mineros. El rescate de los cuerpos se prolongaría hasta el lunes día 16. Se suspendieron los actos del Día de Asturias y en el pregón de las fiestas mateínas se guardó un emotivo silencio. En la propia localidad de Tudela Veguín se levantó un sencillo pero simbólico monumento que podemos ver en recuerdo de aquella tragedia.
No nos resistimos a abandonar Tudela Veguín sin hacer una llamada a otros dos hitos aquí observables. Primero, sobre la margen derecha del Nalón, las estructuras arquitectónicas que se levantaron a finales del XIX para que en 1894 la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte pudiera librar estos farallones calcáreos. Vemos dos túneles revestidos de sillería, un magnífico muro y un pontón de igual estilo constructivo. Todo ello conforma ante nuestros ojos una magnífica síntesis entre estética arquitectónica y eficiencia ingenieríl que se nos antoja inalcanzable en nuestros tiempos.
En segundo lugar la mina de La Grandota en la que Fábrica de Mieres extrajo mineral de hierro desde finales del siglo XIX (las primeras concesiones habían sido denunciadas en 1848 por la AMC. germen posterior de Fábrica de Mieres) hasta el año 1915 en que una gran inundación seguida de hundimiento forzó a su abandono. (Los geólogos Gutiérrez Claverol y Torres Alonso nos ofrecen en su libro "Geología de Oviedo" (1995) bastantes datos sobre estas minas, entre otros, la cartografía del espectacular sinclinal de la Caliza de Montana (siempre la Caliza de Montaña en nuestra ruta) en cuyas oquedades kársticas se desarrollaron estas mineralizaciones y, por ende, las minerías. Cerca de Olloniego citan también estos autores la minona de Los Llagos y los Pozos de los Airones correspondientes también a explotaciones de bolsadas de hierro en karstificaciones de la Caliza de Montaña (el mismo término de "los airones" es evocador de los conocidos soplidos del aire que veremos en las minas prehistóricas del Aramo). Por su parte, Martín, Pálido y Piquero (1998) op. cit., pag 113-115, complementan también datos de La Grandota.) 

EL POZO OLLONIEGO

"No ha sido más puro y legítimo el modo de adquirir
las minas de Olloniego por medio de un contrato privado, "insolenme",
malicioso y sobre todo escandalosamente lesivo al público
y a los propietarios de aquel terreno (...) Si no se detienen sus pasos
(los de la Compañía San Luis o Pumarejo), el Erario
y el público sufrirán grandes perjuicios".
Casado de Torres, 1791 
(Luis Adaro Ruiz-Falcó (1981) "Datos y documentos para 
una historia minera e industrial de Asturias", pag 323)


Llegamos a la histórica localidad de Olloniego, cuando apenas llevamos recorridos 5 km de nuestra ruta. Antes de aquí, otros tres valles se nos abrieron: Forniegos en Anieves, Tudela de Agüeria y el de Curuxera. En estos dos últimos las capas se esconden en una formación novedosa y geológicamente no menos espectacular, se trata del gran Conglomerado Poligénico de Olloniego, sin duda la mayor acumulación de cantos rodados que se puede encontrar en toda la cuenca central asturiana; van mezclados con pizarras, areniscas y carbón, proveniente todo ello de la mayor "hormigonera geológica" que nos podamos encontrar, unas facies deltáico-costeras que solo presagiaban la ruina económica de algún empresario. Es el caso de la mina del Fornu de la que apenas algunos restos nos permiten intuir su actividad hasta los años 1960. Pero entremos por el valle de Olloniego, localidad que nos recibe con la increíble síntesis entre el medievalismo del viejo puente, el castillo de Tudela o el torreón de Quirós y el eclecticismo de una barriada minera llena de luz (Agradecemos a Juan Ignacio Rodríguez González los datos que nos suministra. Facultativo prejubilado del pozo Nicolasa y convertido en auténtico cronista de la localidad, hacemos votos para que se anime a publicar la mucha información que tiene recopilada sobre Olloniego.)
Sabemos que hacia 1840 estaban en funcionamiento incipientes explotaciones de Olloniego que producían serios problemas con los lugareños. (Claverol & Alonso op. cit. pag. 146 recogen de Adaro Ruiz (1967) datos muy significativos al respecto.) Entre 1855 y 1867 fueron denunciadas en este valle las concesiones Sola, Dos Amigos, Corza y Coto Tudela. En 1884 dice Fuertes Acevedo que el "Criadero de Olloniego" fue explotado por la Compañía de la Espada con "hullas buenas y de gran brillantez, que analizadas por el Sr. Paillette dieron 64,70 % de coke gris, metálico”. (Fuertes Acevedo (1884) op. cit. pag 195. rial de Asturias", pag 323)
En 1918 se funda la sociedad Hulleras de Veguín y Olloniego, HVO. Hacia 1953 inicia en el valle de San Frechoso la profundización del pozo San José que daría producción en 1958. Por debajo del pozo vemos los restos del Socavón Servanda y del monumental lavadero que montaron en 1962. En esos momentos aun estaban en actividad numerosas minas en las cabeceras los arroyos: Corza, Artemisa, etc. Por esa época perforan en el vecino valle de Fayedo el pozo San José n° 2, mucho más profundo. Será un nuevo ejemplo de las imprevisiones de que puede hacer gala la historia de nuestra minería y se quedará para siempre como un monumental agujero sin guionaje, sin castillete, sin máquina de extracción y con una posible utilización tan solo como retorno de ventilación...


Pozo Olloniego

Restos del Lavadero de Olloniego

Mineros de Tudela Veguín, 1919

Un año después de constituida Hunosa, concretamente el 1 de julio de 1968, la sociedad HVO se integra en Hunosa la cual, cuatro años después, procedería al cierre del pozo Olloniego alegando una supuesta "concentración del yacimiento" que nunca se habría de llevar a término (Este cierre permanecería en la memoria de los trabajadores como la medida más injustificada entre todas las entonces adoptadas por Hunosa. Veanse las graves acusaciones vertidas por la UGT en su libro "El fraude de Hunosa" (1981). La clausura del pozo Olloniego habría de significar un "casus belli" para el Sindicato de Obreros Mineros Asturianos, con una interesante historia para la cual no tenemos ahora el hueco suficiente. Digamos tan solo que ello explica el porqué este es el único pozo de toda Hunosa que no cuenta en sus paredes con ninguna pintada reivindicativa...

VALLE DE LOS POZOS LLAMAS Y NICOLASA

Desde Olloniego cruzamos a Mieres y decidimos si hacerlo por los túneles de la autopista, llegando en cinco minutos, o bien echando media hora por las fuertes rampas del Padrún, rememorando así las viejas y heroicas dificultades del transporte en nuestras cuencas. Si elegimos el puerto, las espectaculares vistas nos recompensarán el esfuerzo. No dejemos de contemplar en el descenso lo que fue la enorme vega de Ablaña donde extendió su poderío durante casi un siglo la famosa Fábrica de Mieres, ocupando unos 200.000 m2 de otrora fértil terreno agrario, después productivo suelo siderometalúrgico y ahora variopinto polígono industrial. A orillas de la vieja carretera nacional no dejemos tampoco de ofrecer un respetuoso silencio ante la tumba del procer Numa Guilhou fundador de la compañía que, transformando aquí mismo el hierro y el carbón, inundaron España de tuberías, vagones, arados, puentes, etc. Sin embargo, ni una sola huella resta de ello. Tan solo nos queda el abundante registro fotográfico y la historia que, aunque cuenta con suficientes apuntes, creemos que está aun por escribir. (Existe una gran abundancia de trabajos dispersos e incompletos sobre Fábrica de Mieres cuya historia está aun por escribir. Hemos realizado este brevísimo resumen histórico a partir de los boletines mensuales de Fábrica de Mieres "Pico Polio", especialmente en sus números 1 al 10 de junio 1956 a mayo 1957. La Gran Enciclopedia Asturiana (1970) recoge en la voz "Mieres" parte de esta historia industrial. El cronista oficioso de la localidad, nuestro querido Julio León Costales (1988) ha plasmado parte de su amplio archivo documental en su libro "Noticias Históricas sobre Mieres y su concejó". También en el "Álbum fotográfico de Mieres 1864-1939" que publicó en 1992 junto con Alberto Montero. Aparecen cosas en varios capítulos de las obras "Historia de Asturias" e "Historia de la Economía Asturiana", ambas patrocinadas por el diario La Nueva España en 1990 y 1994 respectivamente. También se ha ocupado del tema Julio Fonseca Rodríguez (1995) en "Los orígenes de la minería y de la siderurgia en Mieres". El profesor Julián Burgos viene desde hace tiempo publicando una historia de Mieres que recoge con frecuencia los avalares industriales. El "Diccionario Histórico de Asturias" que últimamente viene publicando el mismo diario ha plasmado de igual modo la historia general de Fábrica de Mieres si bien exclusivamente desde su componente siderometalúrgica, es decir, sin prestar la mínima atención a las explotaciones hulleras. Volveremos después sobre este Diccionario)


Cementerio protestante francés. Tumba de Numa Gilhou
Cementerio protestante francés. Tumba de Numa Gilhou, arreglado por
la Sección de Arqueología de la Asociación Cultural Santa Bárbara
de Mieres, Rolando Díez, nuestro socio, entre ellos.
Foto Rolando, 2015.

Estamos ahora en la desembocadura del arroyo de Nicolasa donde en 1876 fue denunciada la concesión "Llames". Apenas a 200 m del pueblo de Ablaña, en la margen derecha del citado arroyo estamos viendo el castillete del pozo Llamas con los escasos restos que quedan de lo que fue toda una plaza minera. La posición de la polea hacía que el cable descendiera por afuera del armazón metálico confiriendo a este castillete una personalidad propia, indiscutible y un cierto aire de fragilidad. Excepto la casa de máquinas, han desaparecido oficinas, casa de aseo, taller, fragua, lampistería, almacén, botiquín, cuadras de muías mineras, etc.
Según datos verbales que nos aporta César Rubín (César Rubín trabajó durante ¡medio siglo! en la mina Llamas. Es un octogenario escritor, novelista, poeta e investigador autodidacta, con casi una docena de obras publicadas pero con una obra mecanografiada e inédita que se supera los 20.000 folios (decimos veinte mil)), fue perforado a partir de 1938 y contó con un castillete de menor entidad hasta que la compañía santanderina Nueva Montaña Quijano compra las concesiones en 1944 y sustituye el viejo castillete por el actual pero sin desmontar aquél. En 1959 se instala el viejo ventilador que aun vemos al lado del nuevo de Hunosa por el que respiran los mineros del vecino pozo Nicolasa tras el cale de dos plantas.


Libro: El Castillete de Plata de César Rubín
Libro de César Rubín El Castillete de Plata 
(El castillete del Pozo Llamas)

Seguiremos viaje por una carretera que termina un kilómetro aguas arriba, en el propio pozo Nicolasa.
Entre 1855 y 59 comienzan las explotaciones en las minas que Numa Guilhou abre en Corujas, Mariana y en esta zona de Nicolasa. Contaba cada una con sus respectivos trazados ferroviarios siendo los primero de su categoría en Asturias. Sin embargo, poco sabemos de las explotaciones de Nicolasa a cotas de  montaña Si acaso la relación de pisos y capas que se explotaron y que mantienen alguna huella en el paisaje actual. Debemos a la geóloga de Hunosa Pilar Fuente el concienzudo examen de numerosos planos de labores que ha permitido mejorar un poco el conocimiento. Toda esta zona de Nicolasa fue explotada por la mina de igual nombre al igual que por las minas llamadas Juana Bis, Sueros, Cuesta, Prieto, Abella y Málaga (El vacío documental es, una vez más, sangrante. El Informe ENADIMSA decía en 1971 que tan sólo se conocían algunos croquis de explotación de las capas 8 y 8 bis entre el ler piso y un nivel del 2° piso, en una corrida de unos 1.500 m. Agradecemos a Pilar Fuente, geóloga de Hunosa, la información que pone en nuestras manos tras la ardua recopilación de planos de labores que ha venido realizando desde hace años. Agradecemos a J.M. Miranda la información que pone a nuestra disposición sobre la tragedia que costó 7 muertos en Nicolasa el 19 de septiembre de 1944 en la capa 11 del ler piso. La bocamina de este piso permanece hoy abandonada y semioculta por acumulo de materiales del pozo).
En la década de los años 1950, la empresa Fábrica de Mieres vive una extraordinaria fase expansiva y sus minas no bastan para alimentar a sus instalaciones siderometalúrgicas. El 4 de abril de 1952 inicia la profundización de un nuevo pozo que añadía un eslabón más en la cadena de pozos que surcan la Banda de Riosa. Cuatro años después, el 13 de febrero de 1956, se concluye el pozo San Nicolás. Hasta 1973 tan sólo estaban en producción tres plantas. A partir de ahí y hasta 1975, Hunosa abordó un espectacular Plan de Reestructuración de la Zona del Caudal que cambiaría la estructura productiva de la zona y convertiría a los pozos Llamas-Nicolasa-Montsacro (incluso se pensó en Olloniego) en una unidad productiva. En Nicolasa se reprofundizaron cuatro nuevas plantas alcanzando una altura total de 599 m, prácticamente el doble de lo que tenía. Por el Este se comunicaron dos plantas con el pozo Llamas y por el Oeste otras tantas con el Montsacro. El ventilador se instaló sobre un pozo auxiliar que también fue reprofundizado hasta alcanzar una altura vertical de 415 m. A nivel de la 1a planta se caló hasta Mieres el Túnel de Sueros, enorme boca para la extracción de toda la producción de la Banda de Riosa (La revista de Hunosa "HULLA" realizó frecuentes reportajes de las obras, especialmente en sus números 35, de junio 1973; y números 55 y 56 de nov. y dic. 1975.)

LOS DOMINIOS DE HULLERAS DE RIOSA

Dejamos atrás el valle de Nicolasa y seguimos nuestra ruta camino del de Riosa. Al lado de Ablaña se levanta La Pereda y entramos en lo que fueron los cuarteles generales de la antigua Hulleras de Riosa, HR. Donde hoy vemos la moderna térmica de Hunosa antaño hubo un complejo sistema de vías, lavadero, elevadores, hornos, almacenes, talleres, etc. A nuestra izquierda vemos la ladera oeste que desde principios de siglo albergó las minas del Grupo Blancura de la misma HR aunque fue explotado casi siempre mediante subarriendos lo que originó una carencia casi absoluta de datos significativos. Según José Antonio Gómez también se explotó el grupo San César (Para más detalles, véase José Antonio Gómez Martínez, "Los ferrocarriles de las minas de Riosa", revista CARRIL, n° 31, sept.-dic. 1990, pag 35-53. Especial atención presta a la vida de las locomotoras que trabajaron en los tres tipos de vía que tuvo HR: en las vías anchas de La Pereda (1674 mm), la César y la Riosa, a la que vimos en Sovilla en una anterior ruta. En vía de 750 mm, por orden de antigüedad, "La Foz", "Loredo", "La Pereda", "Santa Bárbara", "Mariona" y, finalmente, la "Victoria". En vía de 600 mm, la última fue la "Figaredo" bautizada así en honor de Inocencio Fernández "Figaredo", accionista de Hulleras de Riosa, arrendatario de los grupos altos de Canales y dueño de las minas Figaredo; fue fabricada en Munich en 1914 y era la más potente de todas. Es la única de las cuatro que se conserva en la actualidad; la vemos en buen estado de conservación en la plaza del pozo Montsacro. Hemos localizado también datos muy significativos en el Libro de Actas de Policía Minera del Pozo Montsacro, especialmente las correspondientes al 14 de febrero y 9 de junio de 1923.)
El carbón llegaba a La Pereda desde las minas del valle de Riosa, en los primeros tiempos mediante un complejo sistema de planos y trincheras con vías de 60 cm que, vistas las limitaciones, sustituyó desde 1921 un nuevo ferrocarril que salvó las dificultades orográficas a base de numerosas estructuras metálicas y de obra. Muchas de aquellas construcciones, edificios, puentes, tajeas, alcantarillas, túneles y muros de sostenimiento, incluso los planos y trincheras de la obra primitiva, aun son visible para nuestro viajero observador y permiten recorrer a pie un paisaje para el que no tenemos adjetivos. Poco después de la inauguración de la línea, el ingeniero de Jefatura de Minas, Ignacio Aldecoa, dejará escrito que la obra se había construido "con verdadero lujo gracias a la piedra de mármol griotto que abunda en el recorrido. Han tenido que construir varios puentes importantes y varios muros. De la importancia de las obras da ida el dato de que su coste ha sido de unos cuatro millones de pesetas para ocho kilómetros de vía". En efecto, el trazado cuenta con importantes obras de fábrica para las cuales se extrae la roca de las cercanas canteras de la vistosa caliza rojiza Griotte que, como se sabe, es la roca que marca el inicio del periodo Carbonífero (Una vez más, la caliza nos acompaña haciendo honor la nombre de la ruta, ahora como material constructivo de primer orden.)

MONTSACRO O EL PARQUE MINERO DE LA ESPERANZA

En el pozo Montsacro nos reciben las grandes tolvas a las que durante años recogían toda la producción y desde las que partía el trazado ferroviario de ancho 75 cm que hemos comentado. De nuevo nos asalta la duda: ¿Cómo supieron los antiguos que detrás de estas moles de caliza esperaba el carbón?. Sin duda, tal como dijimos al hablar de las minas de Tudela Veguín, la respuesta ha de ser la cartografía, aunque fuera primitiva y de poca resolución.
Desde el propio pozo Montsacro podremos observar las huellas y restos edifiles de las trincheras por donde humeaban locomotoras como la Riosa que ahora vemos. Impresionantes planos de ladera unían entre sí los distintos niveles de explotación. La vegetación silícea de este valle nos permite observar aun las huellas de toda esa estructura viaria. Destaca en primer lugar el plano motor que subía los vagones al nivel 256 donde se encontraba el cabrestante a vapor. Encajada en la propia roca aun permanece un resto de la primitiva chimenea de ladrillo testigo de una época "vaporosa". Desde este punto sale por la izquierda (dirección Este) el ramal a la mina Esperanza que nos lleva con especial magia paisajística hasta la bocamina abierta sobre el mismo cauce del arroyo. (Para más datos sobre vías, planos, etc. José Antonio Gómez Martínez op. cit.
Llamamos la atención sobre una curiosísima huella descubierta sobre un estrato del túnel del piso 256 por nuestro compañero y socio del GRUCOMI, José Antonio Fdez. García, "Toto". Parece una pisada de dinosaurio ¡tetradáctilo! pero se trata del curioso efecto de un tocón fosilizado hace más de 300 mil­lones de años.)
La zona situada al sur del Montsacro y al Norte de Riosa se llamó Grupo Piedrafita, nombre que recibiría el nuevo pozo en los primeros tiempos. Se caracteriza por tener la serie está invertida, con buzamientos al Sur entre 50 y 70°. Las capas del paquete Canales han sido explotadas en esta zona con gran intensidad llegando las labores más altas de este grupo hasta el 8° piso (660 m). (Pilar Fuente (1985), Inventario de Macizos a Cielo Abierto. Hunosa. Este inventario permite una exhaustiva ampliación sobre las intensidades de explotación en los distintos grupos mineros). Si pensamos que es por esta zona por donde discurrió el primitivo cami­no carbonero que evacuaba el mineral en caballerías hasta la Fábrica de Trubia, necesariamente tenemos que admitir que debieron abrirse aquí las pri­meras minas de la zona y que, por ende, de aquí debió salir la teoría geológica que consideró invertidas las capas de todo el resto de la banda Riosa-Olloniego20. (Las explotaciones de estas minas nos deparan quizá el inicio mejor datado de toda la Cuenca Central Asturiana. Véase Francisco Luxán (1861), "Viaje científico por Asturias": "se solicitó - para la Fábrica de Trubia - la concesión de las minas de carbón de Riosa y Morcín finalmente, dando comienzo su explotación el 24 de abril de 1846".)
Estas explotaciones se remontan al restablecimiento de la Fábrica de Trubia siguiendo los consejos del general Elorza para abastecerla de cok y de combustible pese a las enormes dificultades que se presentaban, sobre todo con el casi imposible transporte "en carros del país y con las dificultades consiguientes, a causa de que sólo se emplean en este trabajo a temporadas y cuando no tienen que atender a las faenas agrícolas". Ya Paillette había deparado una pesimista visión en 1854 al reconocer que "la posición en que se encuentran, lo desigual y difícil del camino, el pequeño espesor de las capas y el números de irregularidades que presentan, son otras tantas circunstancias que ocasionarán, sin duda alguna, la paralización de sus trabajos". (Adriano Paillette (1854-1855) "Estudio Químico - Mineralógico sobre la Caliza de Montaña de Asturias", Tomo VI de Revista Minera, junio 1855, pag 306-317. Cita también que "hay en algunos pun­tos de las excavaciones gran desprendimiento de gases inflamable que hacen de todo punto indispensa­ble el empleo de lámparas de seguridad, habiéndose adoptado las llamadas Muesseler". Estos datos se repiten en el Diccionario Madoz, 1845-1850 (Dice que emplean lámparas "Maesler") y Francisco Luxán (1861): "Las minas de Riosa son las que producen más hidrógeno carbonado (grisú) de todas las de Asturias y en ellas han ocurrido muchas detonaciones de gas, pero afortunadamente sin desgracias. Usan para precaverlas la lámpara de seguridad "Musher. Véase también a Roberto Suárez Menéndez quien dedica un cierto espacio a Riosa en su "Historia de Fábrica de Trubia, 1794, 1987". Agradecemos a Ricardo Arias Sarasola, Ingeniero Técnico de Minas jubilado de la Fábrica de Trubia la información tanto verbal como documental que nos ha suministrado.)
En la primera década del siglo XX estas minas vivirán frecuentes cambios en su razón social, así en el año 1903 las tenemos en poder de la compañía Minas de Riosa, tres años después su propietaria es la Compañía Hulleras de Ujo-Mieres. En 1911 la razón social está ya en manos de la Sociéte Française des Charbonnages de Laviana. (Esta sociedad francesa tenía su domicilio en París y había sido constituida para explotar un coto minero de 1.200 Ha en Laviana y Ribota, denominado Coto Musel. Llama la atención la similitud de algunos nombres entre la zona de Laviana, alto Nalón, con esta zona de Riosa: Rioseco, LLmo, Llaimo...)
En  1915 estas minas son adquiridas en subasta pública por la Sociedad Hulleras de Riosa. Bajo esta razón social hallarán las minas un prolongado periodo de estabilidad y progreso pues ampliará los grupos en explotación, construirá un moderno sistema de clasificación, lavado y cargue en La Pereda y el ferrocarril minero de 0,75 m de ancho de vía y 9 km de trazado antes comentado.
En 1952 la empresa nacional Ensidesa se hizo cargo de las minas, volviendo con ello a titularidad pública y cerrando así otro de esos extraños recorridos circulares de la historia. En junio de 1955 sabemos del estado de estas minas por el acta de un ingeniero de firma ilegible. Se están realizando nuevas obras en el FC minero hacia el grupo Canales, en los arrastres de exterior, la comunicación entre los pisos se hace por planos inclinados exteriores que cuentan con carrillo tope, "en la región se les llama gochus", dice el ingeniero. (Relata también J.A. Gómez el sistema de los "planos de gochu" que utilizaban un ingenioso sistema de retención y empuje mediante un carrito que subía por dos vías auxiliares y que llegado al pie del plano se escondía en una zanja para dejar vía libre a los vagones. Se dice que la semejanza del carrito con un cerdo los popularizó con el nombre de "gochu". Esto requiere un esfuerzo de imaginación bastante elevado y nosotros más bien creemos que derive de la palabra inglesa "zanja" ("gouge", pronuncióse "gouch"). Por cierto, otra de las distorsiones etimológicas para nosotros más evidentes es el término "galleta" que se aplica al tamaño de los granos de carbón similares a un guijarro ("galet" en frances). Los lavaderos y hornos de coquización de La Perecía están próximos al cese de su funcionamiento pero,  por contra, se está iniciando la profundización del pozo Montsacro. Cinco meses después se produciría, durante la misma profundización, el primer muerto del nuevo pozo, el peón Ángel García, perteneciente a la plantilla de la empresa subcontratrista Obras Subterráneas S.A .(Los libros de Actas de Jefatura de Minas son otra fuente de consulta obligada. Por desgracia muchos ya no existen En Montsacro hemos localizado el correspondiente al periodo 13-3-1900 / 14-10-1958)
Iniciaba así su andadura el último pozo que se abría en la Banda de Riosa. La Cuenca Central Asturiana se hallaba inmersa en ese momento en el boom vertical que se vivía desde el final de la Guerra Civil y que ahora incrementaba la política autárquica.
Aun así la diosa Cea habría de cobrarse todavía mayores tributos. Especialmente trágico habría de ser el año 1967 al sufrir dos catástrofes en el corto intervalo de dos meses, una el último martes de enero con cuatro muertos y otro el último martes de marzo, con otros cuatro. Desde 1985 se considera al Pozo Montsacro como pionero en un nuevo método de explotación popularizado como "subniveles". En agosto de ese mismo año se matan 3 mineros en la tristemente famosa capa 8 por uno de los mayores derrabes de nuestra historia, otros tres se salvaron por reflejos, agilidad y suerte. Pero en el décimo aniversario de esa tragedia se produciría en la misma capa del vecino San Nicolás una de las mayores tragedias en toda la historia de la minería asturiana. El último día de agosto de 1995, se matan 14 mineros por traumatismo, asfixia y quemaduras, cuatro de ellos eran checoslovacos subcontratados por la empresa SATRA. Al año siguiente se inauguraría por suscripción popular el monumento que tuvimos ocasión de ver en Mieres durante nuestra Ruta de los Pozos y las Sombras. (Todos los fallecidos están próximos en la memoria colectiva por lo que sucumbimos ante la disciplina del texto y nos ahorra mayores extensiones. Para documentar los accidentes de mina el GRUCOMI colaborará con los investigadores que lo soliciten mediante la Base de Datos de accidentes, Pedro Fandos & Mario García Antuña, actualmente con 4.000 registros.(2002))

Libro Catástrofes Mineras Asturianas de Mario García Antuña
Libro Catástrofes Mineras Asturianas, de Mario García Antuña, 2015

La víspera de Nochebuena de 1997, lo intenta de nuevo Gea en la misma capa 8 provocando un incendio que por suerte se consigue controlar días más tarde sin víctimas, pero habiéndose temido sobre todo que comunicase con la explotación que venía desde el pozo Nicolasa en la trágica capa. Un año después consigue por fin cobrar su voraz tributo y de nuevo con su arma favorita, la explosión grisú en la capa 8: tres muertos y tres heridos. Actualmente el pozo Montsacro alcanza 373 m de profundidad y se haya dividido en 7 plantas equidistantes 50 m. Como antes dijimos, está unido con el Nicolasa por las plantas 3a y 5a. Su imagen es una de las más inconfundibles de la cuenca asturiana, no sólo por la plataforma de embarque elevada sino por la mole calcárea que lo vigila inmutable desde sus casi cuatrocientos millones de años.
  
EL TÚNEL DEL TIEMPO

"En ninguna parte como en Asturias merece esta caliza
el triple calificativo de Carbonífera. Metalífera y de Montaña.
con que la distinguen los geólogo por su vecindad al carbón.
su abundancia en minerales metálicos y las enormes altitudes
que alcanzan sus abruptas y recortadas montañas"
Antonio Cifuentes. Facultativo de Minas,
colaborador de Luis Aclaro y Magro

Desde el pozo Montsacro. límite entre los concejos de Morcín y Riosa, continuamos nuestra ruta ascensional. Pasamos L'Ará y la carretera que a nuestra derecha nos llevaría el alto del Angliru, convertida en una cumbre ciclista comparable a los legendarios Tourmalet, Mortirolo o Galibier. No perdemos, sin embargo, el objetivo de nuestro caminar y seguimos de frente por la carretera que bordea al río Llamo: cerca de su cabecera nos espera el pueblo de igual nombre. Es de visita obligada y desde él podemos subir a Rioseco, un poblado minero abandonado. También visita obligada para los amantes de la arqueología industrial. Una esbelta chimenea roja actúa de mojón señalizador de un espacio y de una época "vaporosa". Destacan las construcciones de finales del siglo XIX con decoraciones de ladrillo. Pero hay cerca otras obras humanas que nos remontan a tiempos mucho más pretéritos, cerca está el castro de Pico Cocheu y las numerosas galerías excavadas en la caliza desde el segundo milenio antes de Cristo. Así pues, estamos en el paisaje natal de la larga historia minera del país de los astures y no nos resulta difícil, llevados quizá por nuestra "mineromanía", remontar a los viejos pueblos megalíticos y mineros las raíces de la sacralización de las cumbres que ahora nos rodean.
La aparición de estas minas se remonta a septiembre de 1888 cuando la Unión Asturiana destina para la investigación del cobre al ingeniero belga Alejandro Van Straalem, que había estudiado en la escuela de Mons y trabajaba en las minas de mercurio de la Soterraña. El ingeniero realiza entonces uno de los descubrimientos más sorprendentes de nuestra arqueología y del que se han nutrido varios museos del mundo. Comprueba la existencia de pozos verticales y angostas galerías que contenían restos de 16 esqueletos humanos. Junto a ellos aparecen instrumentos construidos con osamentas de animales y con los cantos cuarcíticos de la pudinga con la que nos venimos topando a lo largo de la ruta. El 1° de noviembre de 1893 la prestigiosa Revista Minera publicó un extenso trabajo de Dory sobre el hallazgo. Complementa la propia Redacción al autor incluyendo una anécdota que relaciona el gran descubrimiento con los "soplados" y dice así en un píe de página: "Andaba el Sr. Van Straalen buscando con varios amigos cuando se fijó en que las hojas de un árbol corpulento agitaban extraordinariamente a pesar de la calma absoluta que reinaba en la atmósfera. Acercose para descubrir  la causa de tal rareza y vio que salía violentamente una columna de aire fresco. Reconocida la chimenea, encontraron las primeras labores antiguas" (Véase Alfonso Dory, "Las antiguas minas de cobre y cobalto del Aramo", Revista Minera Metalúrgica y de Ingeniería nº 1463, año XLIV, Madrid 1-11-1893, pag 334-337 y n° 1466 pag 361-365: incluye fotos de huesos humanos y utensilios, planos de las galerías y un detalladísimo cuadro de muestras y ensayos. La revista "Asturias" pag 297-301, también se hizo cargo del descubrimiento reproduciendo fotos de calaveras de las que dice que "son notables por el volumen, la regularidad de las formas y la falta de rasgos que denuncien inferioridad con relación a los cráneos de nuestro país y nuestro tiempo".)
Geológicamente, las mineralizaciones del Aramo encajan en la Caliza de Montaña la cual continúa justificando sobradamente el título de nuestra ruta. Son mineralizaciones que han rellenado cavidades kársticas. (Es muy amplia la bibliografía al respecto pero las notas fundamentales podemos verlas en la Gran Enciclop Ast (1970), tomo 10, pag 9-12, "Metales", y pag 79, "Monsacro", citando a su vez los estudios de José Manuel González (1958). Con motivo de la I Feria Internacional de La Maquinaria de Minas. Yacimientos y Canteras, celebrada en Gijón en 1967, Luis Adaro Ruiz-Falcó preparó un escrito sobre la protominería asturiana ofreciendo abundantes datos sobre las primeras explotaciones de carbón, mercu­rio, hierro y cobre. A este escrito se refieren constantemente Gutiérrez Claverol & Luque Cabal (1993) en su documentadísimo libro "Recursos del subsuelo asturiano" también de obligada consulta. Otro autor imprescindible para la ampliación de este capítulo es el arqueólogo profesor de la Universidad de Oviedo, Miguel Ángel de Blas Cortina, quien incluso dirigió las excavaciones de 1987; este autor hace un buen resumen en el Diccionario Histórico de Asturias, (2001), "Aramo". Este autor es de consulta obligada para la ampliación de este apasionante tema: "La minería prehistórica del cobre en las montañas astur-leonesas" (1985), "Los primeros testimonios metalúrgicos en la fachada septentrional de la Península Ibérica" (1987), "De los cazadores recolectores a los primeros metalúrgicos" (1989), "La minería pre­histórica y el caso particular de las explotaciones cupríferas del Aramo" (1989), "Nuevos testimonio metalúrgicos de la Edad del Bronce en Asturias" (1991), etc.) Se calcula que aquellos primitivos mineros que buscaban piedras para el adorno personal, para el culto y, por supuesto para una elemental metalurgia, excavaron galenas hasta de 150 m de longitud y llegaron a extraer al menos 15.000 m3 de material en una edad que se ha datado en la Edad Bronce II (1700 - 1400 a.C.). Algunos autores hablan del Calcolítico o Eneolítico.


LOS PRIMEROS MUERTOS Y UN PUEBLO MUERTO

Según el profesor M.A. de Blas Cortina, en las minas prehistóricas del Aramo se utilizaron diferentes métodos de laboreo; las masas arcillosas se extraían con la simple excavación mientras que en los frentes filonianos se usó el fuego en el arranque de la roca. El mismo profesor, como hijo que es de la cuenca minera asturiana, ha enfocado muchas de sus investigaciones a buscar huellas de la minería primitiva y es sin duda uno de los mayores especialistas actuales del tema. Sin embargo, su conocido talante nos permitirá disentir de las conclusiones que alcanza suponiendo la utilización de las galerías agotadas como cámaras sepulcrales que obedecían a prácticas funerarias. Nosotros preferimos aferrarnos a la idea más simple, la del accidente minero, siendo muchos los argumentos que nos sirven de apoyo si bien no es este el espacio para desarrollarlos. Consideramos aquellos 16 mineros prehistóricos como el primer accidente minero datado en el mundo y no como el enésimo enterramiento ritual de las primeras culturas humanas.

Sobre con matasallos de Riosa
Sobre con matasellos dedicado al minero de la prehistoria de Riosa
Santa Bárbara, 4 de diciembre 2001
Las colosales moles de la Sierra del Aramo han sido testigos de una prolongada minería del hierro, el mercurio y en especial el cobre, cuyo beneficio se remonta a casi 4.000 años de antigüedad. En su seno el ingeniero A. Van Straalen descubrió en 1888 dieciséis esqueletos de hombres del Calcolítico o Eneolítico, víctimas del que puede ser el más antiguo accidente datado en la minería ibérica y quizá mundial aun cuando disintamos del antropólogo Miguel Ángel de Blas Cortina el cual justifica los hallazgos como enterramientos rituales. Aquellos hombres excavaron extensas galerías y murieron con su propio instrumental: cantos de pudinga y osamentas animales a modo de picos, mazas y palas. Tras su descubrimiento, explotó estas minas la Aramo Cooper Mines Lid. y después la Minera Metalúrgica Asturiana SL, hasta el año 1958 fecha en que aun continuaban apareciendo restos óseos y líticos prehistóricos.Pozo Montsacro
También existen indicios de haber sido explotados estos yacimientos por los romanos al tiempo que extraían el preciado mercurio en Mieres y Lena para el amalgamamiento del oro que por entonces arrancaban en el occidente astur.
En cuanto al yacimiento hullero la denominada Banda de Riosa es el fenómeno geológico más inexplicable de la Cuenca Carbonífera Central. Corresponde a una franja productiva que se extienden a lo largo de 15 Km. desde Frieres (orillas del Nalón) hasta Grandiella, al pie de la mole calcárea del Montsacro. Siguiendo el mismo orden geográfico, los siguientes seis pozos se repartieron este yacimiento: El Viso, San Julián de Box, Olloniego, Llamas, Nicolasa y Montsacro. Su posición tectónica no tuvo explicación geológica satisfactoria hasta tiempos recientes. Aun en los años 1960 se creía que las capas estaban invertidas pues no se podía admitir que se hundieran por debajo de las calizas del Aramo, mucho más antiguas que las capas de carbón. Todavía hoy día se duda sobre la correlación estratigráfica con el resto de paquetes de la Cuenca Central Asturiana. Se ha dividido en cinco paquetes hulleros, denominados de muro a techo como: "Canales", la base productiva de toda la zona, con un espesor medio de 750 m y hasta 16 capas de carbón en su seno; "Pudingas". "Esperanza" que contiene también varias capas de carbón, entre otras las explotadas por el Grupo Blancura; "Ablanedo" y, por último paquete "Grandiellu", con escasa incidencia minera.
A lo largo de la Banda de Riosa, se fueron abriendo numerosísimas minas, al menos desde el año 1840. Sus explotaciones nos deparan quizás el inicio mejor datado de toda la Cuenca Central Asturiana, así, dice Francisco Luxán en su "Viaje científico por Asturias que se solicitó - para abastecer de cok de combustible a la Fábrica de Trubia siguiendo los consejos del General Elorza - la concesión de las minas de carbón de Riosa y Morcín dando comienzo su  explotación el 24 de abril de 1846".
En la primera década del siglo XX estas minas vivirán frecuentes cambios en su razón social, así en el año 1903 las tenemos en poder de la compañía Minas de Riosa, tres años después su propietaria es la Compañía Hulleras de Ujo-Mieres En 1911 la razón social está ya en manos de la Societé Française des Carbonnages de Laviana.  En 1915 estas minas son adquiridas en subasta pública por la Sociedad Hulleras de Riosa bajo la cual hallarán un prolongado periodo de estabilidad y progreso ampliando los grupos en explotación y construyendo un moderno sistema de clasificación, lavado y cargue en La Pereda así ferrocarril minero cuyo espectacular trazado de 9 km ofrece hoy un gran potencial turístico-arqueológico.
En 1952 la empresa nacional Ensidesa se hizo cargo de las minas y poco después, en 1955 se inicia la profundización del pozo Montsacro justo en el limite entre los concejos de Morcín y Riosa. Durante la profundización se producirá el primer muerto del nuevo pozo, Ángel García, en el cual rendimos homenaje a las tragedias vividas aquí, en especial las del año 1967 cuando dos catástrofes consecutivas segaron la vida de 8 mineros riosanos y morciniegos.
El 1 de julio de 1969 la Sociedad Minas de Riosa se íntegra en HUNOSA con la cual el pozo Montsacro vivió una extraordinaria transformación integrándolo en una gran unidad productiva junto con el vecino San Nicolás extrayendo sus producciones conjuntamente al lavadero Batán, en Mieres, a través del gran Túnel de Sueros. Actualmente el pozo Montsacro alcanza 373 metros de profundidad y se haya dividido en 7 plantas equidistantes 50 m. Su imagen es una de las más inconfundibles de la cuenca asturiana, no sólo por la plataforma de embarque elevada sino por el horizonte de caliza que presenta casi desde cualquiera de sus perspectivas.
(Organiza GRUCOMI. Diseño del matasellos M.A. de Blas Cortina: dibujo C.M. López: texto Pedro Fandos R.)

Las altas leyes que se obtenían en los yacimientos del Aramo no podían haber pasado desapercibidas para los explorados del Imperio Romano. Existen pruebas de explotaciones de estos cobres al mismo tiempo que extraían el mercurio de los yacimientos de Mieres y Lena que luego veremos. Cuatro años después del descubrimiento de Van Straalen, la compañía The Aramo Cooper Mines Ltd levantó los primeros edificios mineros y comenzó la explotación de este yacimiento de los tiempos modernos. Mantendría su interés hasta el estallido de la 1ª Guerra Mundial a la que seguiría un periodo de ruina entre 1924 y 1930 momento en que se hizo cargo de las minas la Empresa del Sur que prosiguió su beneficio hasta 1955 en que se cerraron las instalaciones y se abandono el pueblo. La media extraída en este último periodo era del 12% de cobre, 3% de cobalto y 3% de niquel. El beneficio del cobre-metal osciló entre 40 Tm en el año 1948 y 370 Tm en 1955. (Claverol y Luque (1933) op.cit. 59-60. Miguel Ángel de Blas (2001) op.cit. sitúa las fechas entre los siglos XXIX y XXI adC, lo cual nos aproxima a una antigüedad de 5000 años desde la actualidad.)
El conjunto arquitectónico ocupa 1000 metros cuadrados y lo forman cinco edificios presididos por una esbelta chimenea de ladrillo rojo, todo ello, pese al lamentable estado de ruina, de aspecto sólido y con un estilo que recuerda la arquitectura industrial inglesa. Hoy día Rioseco espera que algún proyecto de recuperación lo integre en toda una ruta de arqueología industrial que nos permita viajar a través de 5.000 años de minería. (Tomamos estos últimos datos de la guía turística Riosa de la colección "Un día en..." publicada por KRK en 1999. Agradecemos especialmente la información verbal que nos suministran D. Ángel (facultativo), Argentina Muñiz Seca, Alberta Cortina y José García Viesca, antiguos trabajadores de las minas de Soterraña. La señora Alberta nos dice: Eramos 16 muyeres, al exterior, el resto pinches. Encontrábamos mucho huesos en el escogido. Los fémures eran muy largos, yeren unos mozos tremendos".)


LENA, "EL CONCEYÓN", COBRE, MERCURIO Y CARBÓN

Ascendemos por la carretera de Rioseco buscando el Alto del Cordal. No nos vendrá nada mal un minuto de reflexión en la divisoria de aguas del concejo de Lena. Aprovechemos para echar la mirada en la cumbre del Montsacro que se nos presenta, con permiso de la niebla, en toda su majestuosidad enclavado en el concejo de Morcín pero presidiendo todo el valle de Riosa. De las capillas de su cumbre habremos de ocuparnos en alguna ocasión con permiso de la Iglesia. Sobre todo de la que luce planta octogonal y oculta un pozo en su interior...
El municipio de Lena, por el que ahora nos adentramos para cerrar nuestra ruta, cuenta con una larga andadura como concejo independiente desde la Edad Media. Fue conocido como "El Conceyón" hasta que en 1836 perdió el espacio que ahora ocupa el concejo de Mieres. Leemos en la reciente obra "Asturias a través de sus concejos" ( Publicada por la Nueva España y dirigida por Javier R. Muñoz. Este Diccionario, por un insondable misterio, está renunciando sistemáticamente a la historia de la mayoría de los pozos y minas asturianas. Así, cuando va por la letra "F", no hemos podido ver ni una sola línea dedicada a pozos tan importantes como Arnao, Aramil, Barredo, Barredos, Candín, Carrio, etc; tampoco ha dedicado ni una sola línea a la Antracita, al Azabache, etc. Desde hace tiempo venimos denunciando el vacío bibliográfico de nuestra minería y esto no hace más que confirmárnoslo.) que el valle de Lena, aparte de actividades agrícolas, ganaderas y mineras, dio lugar, como sitio de paso obligado a la Meseta, a otra serie de actividades y poblados, en torno a lo que se trazó una importante red de comunicaciones por medio de caminos, caleyes y carreteres, en el sentido más originario de la voz: "el lugar de paso de los carros". Quedan esparcidas por estas laderas, el camín francés, el camín de los peregrinos, el camín xacobéu, el camín real, la calzá´l fierro, el camín de estraperlo y todas las vías modernas que desde las salidas por carretera y por ferrocarril de Pajares hasta la autopista del Huerna, configuran un complejo entramado de pasos entre la misma orilla del mar y el otro lado de las montañas. Numerosas edificaciones así lo atestiguan y muchas de ellas llevan las piedras de las minas en la razón de sus muros.
Lena, al igual que Riosa y Morcín, remonta su historia minera hasta la prehistoria habiendo contado con minas de la Edad del Bronce, que aprovecharon después los romanos en La Taya la Cocina, Riospaso, parroquia de Telledo. También a los romanos se remonta la explotación del mercurio asturiano, no en vano sus historiadores se referían a Asturias como "fertil en bermellón" (hemos citado en rutas anteriores el hallazgo de monedas romanas aquí en Lena). La explotación de mercurio en Muñón Cimero y Soterraña comienza en 1838 y a partir de ahí es explotado por los ingleses de la Asturian Coal and Iron Company, a la que siguen la Asturian Minig Company, la Unión Asturiana y la Fábrica de Mieres. La también llamada Anglo Asturiana adquirió varios yacimientos, especialmente la mina Eugenia pero tuvo que abandonar por el alto contenido en arsénico, que resultaba muy peligroso para los operarios de los hornos. ( como vimos en nuestra Ruta de los Pozos y las Sombras al paso por el yacimiento de mercurio de La Peña, en Mieres, los objetivos de la Unión Asturiana eran "la explotación y beneficios de las minas de cinabrio, calamina, plomo argentífero, cobre y demás minerales que pudieran extraerse de las pertenencias que poseía el Principado de Asturias", entre otras las de la Muñón Cimero. Para mayores detalles, véase la tesis doctoral de Carlos Luque Cabal 81985) "Las mineralizaciones de mercurio de la Cordillera Cantábrica", obra de la que solo se entiende que permanezca inédita cuando comprobamos ante cualquier kiosco cual es el perfil actual de lectura en España.)
En Lena, se explotaron también otros minerales, por ejemplo el yacimiento de antimonio Felgueres con las minas de Florirredonda y Casieda; las minas de hierro de Pinos, etc. Y, por supuesto, el carbón cuyos principales exponentes en el concejo de Lena fueron los Grupos Cobertoria y Carabanzo. En el primero, que contó con los grupos Bárzana y San Alejandro, explotó por minería de montaña 13 pisos abiertos hasta la cota 1018 metros. Aguas abajo perforó el Pozo San Alejandro, abierto en Columbiello, cerca de Vega del Ciego, sobre el arroyo del mismo nombre, afluente por la derecha del río Lena. Este yacimiento perteneció a Fábrica de Mieres y quedó situado en el extremo más sudoccidental de los que Hunosa definiría como Sector Aller. Era un pozo plano de 23º de pendiente que abrió su boca a la cota 460 m y bajó cuatro plantas. (Se pueden ampliar datos geológicos y de laboreo en el informe ENADIMSA del año 1972.)
También fue importante la mina Vanguardia que explotó desde Sovilla la loma que sirve de divisoria entre la margen derecha del río Lena y la izquierda del Aller. Perteneció primero a la Sociedad Hullera Española y pasó a Hunosa desde la integración en 1967. (La prolongación natural de su yacimiento hacia los grupos Pomar y Dos Amigos tuvimos ocasión de verlas en nuestra anterior Ruta de Santa Bárbara). La mina Vanguardia abrió un pozo plano de igual nombre en el extremo noroccidental de la zona con el Aller, a orillas del río Lena, unos 800 m aguas arriba de su confluencia con el Aller. Tras recorrer unos 500 metros en horizontal por el socavón del 1º piso o 1ª planta (cota 256,6m) se hundió en dirección N37ºW y con 30º de pendiente hasta alcanzar las cuatro plantas de que también constó este pozo.
Otro grupo de importancia en el concejo de Lena fue el Grupo Carabanzo, perteneciente también a la Sociedad Hullera Española, por tanto, al Marqués de Comillas. Explotó en Las Corras, Reguero de Malpique, margen derecha del río Lena. Este grupo de montaña, junto con el Fuente Prieta, explotó el flanco volcado del sinclinal de Cobertoria alcanzando un último piso de increíble ordinal 27º.
Otras explotaciones fueron las del puerto El Toral, las Minas de Don Pedro y La Viña. (Agradecemos a Jesús Hevia la ayuda que nos proporcionó como guía por estas semiocultas minas. Gracias a él hemos podido localizar numerosos restos, algunos datados de hace un siglo (estación terminal del cable aéreo de Castiello, por ejemplo, con una enorme piedra de clave con la inscripción "1901") pero cuya especificación excedería los límites de este trabajo con lo cual los posponemos para publicaciones posteriores). Especial importancia tuvo Mina Carraluz que perteneció a la empresa Antracitas de Lena hasta 1957 en que fue adquirida por Carbones La Nueva y, por tanto a la empresa Asturiana de Zinc, quien buscaba mejorar así las mezclas de sus carbones de Langreo. Numerosas otras minas nos salen al paso a lo largo de la historia de este concejo. Por desgracia de la gran mayoría apenas queda resto alguno, ni siquiera el de la memoria verbal pues ya se han muerto muchos de sus mineros. Estamos pensando en las minas y empresas Hulleras de Lena, Hulleras de San Martino, (Hemos obtenido información de estas minas de los señores Adolfo Rodríguez Abella, Juacu el de la Sierra y Manuel Baragaño Quirós) Grupo Escobio (en el Reguero de Torneros o del Palacio); mina Ablanedo con el subgrupo Esperanto, Minas Peridiello, Mina Buen Suceso, Minas Nueva Aurora y Aurina, Mina Mª Covadonga, Plano Pandoto, Mina Malcavado, Mina La Luz, Mina Victoria, Mina Retruyés y seguro que muchas otras de las que ya no tenemos referencia alguna.
Por último no podemos dejar de citar la Cantera del Adoquín que se explotó entre Armada o Armá de Piedracea y el Sosechar (Llamamos la atención sobre estos topónimos de "piedra" y "echar en bajo, en el suelo), aldeas de la parroquia de Pola de Lena en el alto de la Cobertoria. Esta cantera era una antigua explotación de piedra caliza (bienvenida de nuevo a la ruta) dócil de trabajar, por lo que se explotó hasta los años 1930 y contribuyó a pavimentar las calles de varias villas y ciudades asturianas. No es mala producción la de un pueblo que contribuye a que los demás anden por buen camino. (A principios de los años 1990 aun permanecían funcionando en Lena una veintena de explotaciones pero casi ninguna se resistiría poco después de la ley que incentivó el abandono de las minas poniendo fin a una explotación del subsuelo lenense que produce vértigo histórico.)

LA LEGIÓN I "MINERIAE"

Cerramos nuestra 4ª Ruta en UJO, por donde pasábamos con la anterior camino de Aller. Hemos intentado, como dijimos al principio, el triple objetivo de inventariar nuestro patrimonio minero, ofrecer un prontuario histórico documental y servir una guía de citas que faciliten mayores ampliaciones a quienes gusten de juntarse a esta apasionante tarea.
Si todas las anteriores rutas las cerrábamos en el MUMI,esta última lo hacemos en Ujo a la que alguien había definido como "puerta de entrada" o de confluencia de multitud de caminos que vimos atrás en Lena. Los historiadores antiguos afirman, unánimemente, que los astures habían sido, entre los primitivos, los primeros que se dedicaron a la explotación de las minas. Al minero astur se le llamaba "pallidus" porque, a consecuencia de su malsano trabajo, tenía la tez del color del oro. Fuertes Acevedo, en su Mineralogía Asturiana, recoge tal afirmación, con la que coincide Adolf Schulten, arqueólogo alemán enamorado de España, que en su obra "Los cántabros y los astures en su lucha con Roma" nos dice que en aquellos tiempos Asturias era famosa por sus minas de oro citando, al efecto, textos de Lucano, Silio, Marcial y, sobretodo, Plinio que es quien más documenta la explotación de nuestras tierras por los romanos.
Veíamos en nuestra anterior ruta cómo en la Estela de Gaio Sulpicio Africano encontrada en Ujo se cita "LEGI MINERVIAE" (Veáse "Inventariu de materiales arqueoloxicos hasta epoca romana del conceyu de Mieres, pag. 442). Ya sabemos que los romanos se referían a las minas con la raíz "metal" ("metalla instituere", abrir minas; "metalla exerceri", explotar minas; "in metallum damnare aliquen", condenara a uno a las minas, a trabajos forzados) y que "Minerviae" podría hacer alusión a la diosa Minerva, pero que nos quiten lo bailao si nosotros lo entendemos como una corrupción del latín en zonas célticas en donde la voz "mina" deriva del vocablo "mein" y traducimos el susodicho texto escrito sobre una lápida calcárea (¡vaya con la caliza!) por "Legión de la Vía Minera". Es una última aportación con cierto ánimus jocandi para descargar peso de nuestras rutas, densas como el mismo mineral. La idea, si no e vera e ben trovata, además cosas más peregrinas hemos escuchado con frecuencia sobre la mina y nunca hemos protestado, así que en esta ruta del final de nuestra historia, permítannos, como dice el refrán, arrimar el ascua a la mina.

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