El
viernes 17 de este mes de octubre, tendrá lugar el
matasellos conmemorativo del centenario del Sanatorio Adaro, de
17 a 21 horas en el Salón de Actos del propio Sanatorio.
Organizado por el
Grupo Filatélico del Valle del Nalón, se pondrán a la venta sello personalizado, tarjeta con la imagen del antiguo sanatorio y dos sobres, uno con D. Luis Adaro y otro con el doctor Vicente Vallina.
Sanatorio Adaro en sus inicios.
Fuente: Uno de los nuestros de Luis José de Ávila
En 1910, por iniciativa de Luis Adaro y Magro, director general
de la Sociedad Duro - Felguera, se inicia la construcción del Sanatorio Adaro
en Sama de Langreo, empezando a funcionar con 16 camas el 12 de Febrero de
1914.
D. Luis Adaro y Magro en 1898.
Fuente: Uno de los nuestros de Luis José de Ávila
Cuando el Dr. Don Vicente Vallina García coge las riendas en
1950 del Adaro no solo se tratan en el sanatorio los accidentes de mina y de
las fábricas, sino que también atienden y realizan cirugía para los enfermos
de la Seguridad Social del Valle del Nalón. Esta actividad trajo como consecuencia
dos aspectos que caracterizaron al Sanatorio: primero, el tratamiento de los
accidentados y, segundo, una escuela para todos los que tuvieron el honor de
recibir las enseñanzas del Dr. Vallina, quien, desde el primer momento comienza
a organizar el sanatorio para lo que fue su objetivo primordial: el tratamiento
de los heridos accidentados en las minas y las fábricas de Asturias.
Dr. Vicente Vallina García.
Fuente: Uno de los nuestros de Luis José de Ávila
Salas distribuidas en orden a la gravedad y lesiones, un
gimnasio para rehabilitación del accidentado y un gran archivo de historias
clínicas y radiografías componen las bases de funcionamiento del centro.
En los años 50, por iniciativo de Don Vicente se instala en
el Sanatorio la primera unidad de quemados por grisú de España; a los dos años
se observó que la mortalidad de los mineros afectados por graves quemaduras se
redujo en un 50 %. Años después se desmanteló dicha instalación, igual que
otras, de tal modo que el Adaro ligado a la historia decadente de la minería
asturiana terminó perdiendo el sentido inicial para el que había sido fundado a
principio de siglo.
Capilla del Sanatorio, con Santa Bárbara.
Foto: Ángel Bravo Torre
En la década de los 70, el Adaro estaba a pleno
funcionamiento, regido por la mancomunidad de empresas mineras en la que Hunosa contaba con la mayoría. Tenía un completo cuadro médico formado por 11
doctores, un farmacéutico-analista, 10 ayudantes técnico-sanitarios, 11 enfermeras
y 26 religiosas. Administración, cocina y personal de limpieza; dos ambulancias
y 200 camas en el edificio de dos plantas enclavado en Sama de Langreo. Disponía de una sala de curas, instalaciones de rayos X, laboratorio de análisis
clínicos, dos quirófanos y un departamento para quemados. Servicio de
rehabilitación con un gran gimnasio, piscina, sala de fisioterapia, onda corta,
ultrasonido...
En febrero de 1971, en el mismo sanatorio, don Vicente
Vallina recibió la medalla de oro de Santa Bárbara que le concedió el Sindicato
Nacional del Combustible y que le impuso José Ramón Martínez Galán, presidente
del mismo, en un acto muy emotivo.
En la historia del Adaro hay unas protagonistas que ocupan
un lugar primordial. Fueron las monjas dominicas de la Anunciata que durante 80
años trabajaron en el citado centro médico y que en el año 1996 abandonaron no
sin antes recibir un merecido homenaje.
(Santa Bárbara en Asturias, ed. Nobel, Mª Teresa S. Díaz-París, Ángel Bravo y Maite Bravo)
En 1998 se convierte en un hospital geriátrico rehabilitador de media y larga estancia y, posteriormente empezó a atender a personas con enfermedades mentales y a discapacitados con la Unidad de Atención Infantil Temprana y el servicio de Terapia Acuática.
El mismo año en que se celebra el centenario de la fundación del Sanatorio Adaro por Don Luis Adaro y Magro, se celebra el centenario de su nieto,
D. Luis Adaro y Ruíz-Falcó, al que se dedicaron en el Ridea un
ciclo de conferencias en la primavera de este año.
D. Luis Adaro y Ruíz-Falco heredó de su abuelo las riendas de la empresa Adaro Tecnología y desarrolló una intensa y polifacética actividad al frente de entidades como el Puerto del Musel, la Asociación Gijonesa de Caridad, la Cámara de Comercio de Gijón. Reactivó iniciativas como la Feria de Muestras, la autopista del Huerna y la Y, la ampliación del Musel, el Pueblo de Asturias o el Museo de la Minería. Fue patrono fundador del Foro Jovellanos y miembro del Real Instituto de Estudios Asturianos.
D. Luis Adaro y Ruíz-Falcó.
Foto: La Nueva España